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Abuelos jóvenes

 

ABUELOS JÓVENES
 
Hace tres o cuatro décadas los varones se casaban en torno a los 25 años y las mujeres con algún año menos. Normalmente tenían su primer hijo durante el primer o segundo año de casados. Entre los 50 y los 60 años son en su mayoría abuelos que siguen aún trabajando. Son por tanto abuelos jóvenes y se sienten jóvenes.
 
Además de esa juventud real, hay otra mucho más importante. La define Jacinto Choza así: “ser joven es ser capaz de estrenar cada día la propia vida”. Es decir, la juventud que no sólo viene marcada por la edad sino por la agilidad de nuestro espíritu. Los abuelos podemos y debemos aportar la juventud del alma, la juventud que da el amor, compatible con el paso de los años, si tenemos un corazón capaz de dar siempre más de sí. En nuestra juventud aprendimos, ahora con el paso de los años, comprendemos.
 
Ante los nietos el abuelo o la abuela pueden tener una edad real por fuera pero deben ser jóvenes por dentro; esto es, aunque los años se muestren en su piel o su cabello, los nietos deben notar que su corazón es joven.
 
El abuelo joven se caracteriza por:
 
·        La serenidad y naturalidad con que acepta las limitaciones que conlleva el paso de los años.
 
·        Sabe distinguir lo permanente de lo accesorio; por eso se muestra  sin prejuicios, sin arrugas mentales, sin manías.
 
·        Es alegre porque valora positivamente su pasado y adopta una actitud optimista ante el futuro. Mantiene la alegría que produce la obra bien hecha y el servicio a los demás.
 
·        Está disponible. Se puede contar con él para todo. Ofrece su tiempo. Ayuda siempre que es preciso y, sin entrometerse, aparece si lo llaman.
 
·        Piensa más en los demás y menos en sí mismo.
 
·        Trata siempre de mejorar.  
 
·        Ensancha los horizontes de la familia transmitiendo los valores que valen la pena de ser vividos.
 
“No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro te estropeen la alegría del presente” (Anónimo)
 
 
Consideraciones en la relación de los abuelos con sus hijos
 
        Es algo natural que la independencia de los hijos afecte profundamente a los abuelos. Es un hecho que puede hacerles sentirse desplazados dentro de la nueva configuración familiar.
 
Sin embargo, los abuelos no deben pretender seguir ocupando el centro de la escena. Tienen que convencerse de que, cuando se casa un hijo, él pasa a otra posición en el natural afecto que debe esperar de su hijo. Ahora en la referencia y atención de su hijo estará su esposa o esposo y sus hijos. Eso no significa que ya no lo quieran.
 
        El abuelo debe pasar a un segundo plano y no pretender continuar dirigiendo y organizando la vida de su hijo y de su familia. Debe evitar las críticas que acaban sembrando discordia en el matrimonio de los hijos.
 
Por lo tanto es conveniente evitar la excesiva intromisión de los abuelos, especialmente de la abuela, en la vida del nuevo matrimonio. Esto sucede con más frecuencia en la relación materno-filial, ya que la madre no quiere perder a su hija; pero  en ocasiones se llegan a causar problemas tan serios, que pueden provocar la ruptura en el matrimonio.
       
Algunos abuelos se quedan anticuados, porque desconocen muchas tareas modernasyaspectos educativos convenientes para el mejor trato con los hijos y nietos. Esta situación llega a afectar a su autoestima, pues se encuentran como “fuera de lugar”. Adaptar sus conocimientos y experiencias al mundo actual, a los tiempos presentes, “ponerse al día”, es algo ineludible para un abuelo joven. Impide quedar obsoleto, desfasado. Notaría entonces cómo sus consejos servirían para poco; lo van a oír, pero no a escuchar.
 
La Asociación de Abuelas y Abuelos de España tiene precisamente como primer objetivo: “Acercar la cultura y la formación a las Abuelas y Abuelos con objeto de que adquieran los conocimientos necesarios, modernicen los que tienen y sean aún más capaces para ayudar y colaborar con sus hijos en el cuidado y formación de los nietos.”
 


Qué pueden esperar los abuelos de sus hijos:
 
Los abuelos deben saber que si hay necesidad serán bien recibidos en el hogar de sus hijos. Recibir a los abuelos en el hogar es la oportunidaddel matrimonio joven de devolverles ahora el cariño que necesiten, algo de lo mucho que ellos les dieron. Sabiendo que éste es el ejemplo que dan a sus hijos, los nietos, que harán con ellos lo que vieron hacían ellos con los abuelos.
 
Los hijos deben tratar a los abuelos con delicadeza y atender a sus problemas personales ayudándoles a resolverlos y preocupándose por su salud. Deben evitar que los abuelos pasen a sentirse solos después de largos años de sacrificios, preocupaciones y esfuerzos invertidos en el desarrollo y bienestar de los hijos.
 
Los hijos deben considerar a los abuelos dentro de sus vidas, contándoles “cómo les va” en su vida familiar y profesional, en la que tanta ilusión pusieron como padres.Conviene que tengan una buena relación periódica con los abuelos, haciendo un hueco para visitarles y llevarles a los nietos, o al menos para telefonearles con bastante frecuencia. Enviar a los abuelos correos con noticias y fotos de la familia es sencillo y alimenta la unión familiar.
 
Las visitas a la casa de los abuelos se enmarcan en la natural convivencia familiar. Si bien la casa de los abuelos estará siempre abierta a los hijos, estos deben respetar la intimidad de los abuelos y acudir a ella, no de improviso, para evitar interferencias con los posibles planes de sus padres. La casa de los abuelos será un punto de reunión de la familia extensa, adonde se puede acudir con los nietos para las celebraciones familiares.
 
Los hijos deben aceptar, los cambios de humor de los abuelos, su falta de salud, sus posibles rarezas, sus roces ocasionales con ellos, con la misma comprensión y ternura con que aceptan hacer cosas por sus hijos que a veces no son agradables y las logran hacer por el gran amor que les tienen.
 
Lo importante es que los abuelos no pierdan el amor de los hijos y nietos y se sientan, aún en la distancia, integrados en las familias de sus hijos.
 
Los abuelos no pueden ser excluidos del círculo familiar constituyen un tesoro para las generaciones futuras, sobre todo cuando dan testimonio de su fe.
 
José Manuel Cervera González – Orientador Familiar
Secretario de la Asociación de Abuelas y Abuelos de España

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