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Excursión a Caravaca y Calasparra

Durante los días 26 y 27 de marzo de 2010, la Asociación de Abuelas y Abuelos de España realizó una de sus salidas culturales a Caravaca de la Cruz, ciudad del Noroeste de Murcia, y a Calasparra.

Caravaca posee el privilegio de celebrar año santo jubilar junto con Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana. Aunque la veneración de la reliquia de la Vera Cruz tiene su origen en el siglo XIII, es más reciente la celebración del año jubilar. La primera tuvo lugar en 1981, coincidiendo con la conmemoración del 750 aniversario de la aparición de la Cruz. Después ha habido otros: en 1996 y en 2003. La particularidad de la última fecha es que en 1998 la Santa Sede concedió la celebración de un año jubilar cada siete años, que se llevó a cabo por primera vez en el mencionado 2003 y por segunda vez en el actual 2010.

Iniciamos la excursión el viernes 26 de marzo de 2010, a las 9,45 h. Las horas de trayecto estuvieron amenizadas por alguna partida de Mus y Perla (“Pocha”, la llaman en otros lugares.)

A la llegada almorzamos en la Hospedería del convento Ntra. Sra. Del Carmen y tras ella iniciamos una visita a la ciudad con la jovial guía Paloma. En el recorrido pudimos apreciar la dilatada historia (ibérica, romana, musulmana y cristiana) de Caravaca de la Cruz y disfrutamos de sus hermosos monumentos. El punto de partida fue el convento e iglesia de Ntra. Sra. Del Carmen, fundado por San Juan de la Cruz, que hoy es la Hospedería que con tan esmerada atención nos ha acogido; el Templete hexagonal en el que cada 3 de mayo se baña la Santa Cruz bendiciendo sus aguas; la iglesia parroquial del Salvador, del siglo XVI, con planta basilical, en la que pueden observarse unas gruesas columnas jónicas que sostienen bellas bóvedas de crucería y un hermoso retablo barroco; la plaza del Arco, presidida por el Ayuntamiento, en la que pudimos fotografiar el monumento al Moro y al Cristiano, obras del escultor Pi Belda. También la iglesia de la Compañía de Jesús, que fue desamortizada en el siglo XVIII, que es actualmente Centro de Exposiciones, en el que se cobijan los tronos que procesionan en Semana Santa.

Los momentos más distendidos de nuestro periplo tuvieron lugar en el Museo de la Fiesta, que se encuentra en el palacio de los Uribe. En él pudimos admirar las vestimentas de moros y cristianos y sobretodo los magníficos bordados con los que se enjaezan los caballos del vino.

Digna de mención fue la velada posterior a la cena en la que disfrutamos y reímos de lo lindo con el buen humor de Alberto, Pedro, Paco y los alegres espontáneos en los que observamos muy buenas cualidades artísticas. Además se nos entregaron los diplomas que acreditan la obtención de nuestro jubileo en Caravaca de la Cruz.

El sábado 27 “subimos” (damos constancia de ello) hacia la Basílica. El lugar es hermoso. Es un promontorio que se eleva a más de 600 metros, rodeado de una muralla heptagonal almenada con 14 torreones, desde el cual se divisa un valle amplio que linda con territorio granadino. En el centro de la muralla se alza la Basílica, un bello templo renacentista con vistosa portada barroca realzada con mármoles rojos y negros.

Asistimos a la Misa del peregrino, que, bajo un día de sol primaveral, tuvo lugar en la explanada de la Basílica, en un altar exento presidido por un templete que contenía la Cruz de Caravaca,.

Para el almuerzo nos desplazamos al santuario de Nuestra Señora de la Esperanza en Calasparra. Degustamos un estupendo arroz y aún pudimos, antes del regreso, rezar ante la guapa Virgen de la Esperanza, tal vez pidiendo que podamos realizar otras muchas escapadas.

Opino, además, que nos ha quedado claro que los caballos no beben vino sino que suben la ofrenda del vino en unos odres hasta la Basílica de la Vera Cruz. También, cómo se puede obtener el jubileo y cómo son los festejos de cristianos y kábilas moros los días 2, 3 de mayo y el 14 de septiembre.

Finalmente sintetizo, mediante adjetivos, la experiencia de esta salida (para quienes se aburran de la lectura anterior.) Así han sido:

  • El tiempo – Espléndido.
  • Las tradiciones – Curiosas.
  • La compañía – Inigualable.
  • La hospedería – Magnífica.
  • La organización – Estupenda.
  • La tertulia – Incomparable.
  • Los lugares – Admirables.
  • La Cruz – Emocionante.

Paquita González


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